Durante la temporada seca o de menos lluvias, no podemos bajar la guardia frente a las precipitaciones. Aunque julio ha presentado condiciones más secas de lo habitual debido a la consolidación de la Fase cálida del ENSO (El Niño), las lluvias no desaparecen por completo.
Fenómenos climáticos e hidrometeorológicos como las ondas del este, la convergencia de humedad proveniente de la Amazonía y el Pacífico, entre otros, pueden favorecer la formación de sistemas de lluvia de gran magnitud, incluso en una temporada tradicionalmente menos lluviosa (junio, julio, agosto).
Un ejemplo de ello ocurrió la noche del 22 de julio de 2026, cuando la interacción de estas condiciones dio origen a un sistema convectivo que dejó acumulados superiores a 50 milímetros de lluvia, concentrados principalmente en la ladera occidental de Medellín.
El mensaje de SIATA es claro: la presencia del evento El Niño no significa que las lluvias desaparezcan. Asumir que ya no existe riesgo puede generar una falsa sensación de seguridad y favorecer la materialización de emergencias asociadas a eventos de lluvia intensa.

